¿Qué está matando a los gatos de Estambul?

Estambul es famosa por sus monumentos y incluso por sus gatos: la población de gatos callejeros en la metrópolis turca se estima en más de 700.000 felinos, y algunos como “Tombili” se hicieron tan famosos que tienen su propia estatua dedicada. Sin requisa, hay poco que parece estar matando a los gatos de la ciudad, y que preocupa tremendamente a los defensores de los animales.

El problema por ahora parece centrado en Büyükada, la anciano de las llamadas “Islas de los Príncipes”, situadas frente a las costas del costado oriental de Estambul; allí, la prensa turca asegura que, según registros oficiales, sólo en los últimos 4 meses han muerto unos 700 gatos a causa de la señal peritonitis infecciosa felina (PIF), una enfermedad rara causada por el llamado coronavirus felino.

Voluntarios de la Sociedad de Rescate Animal de Büyükada, una asociación para la protección de los animales de la isla, afirman que las tasas de mortalidad se han disparado. “Yo cuidaba de 210 gatos, y ahora sólo quedan 50”, cuenta la proselitista Neslihan Sipahioğlu al musitar de los bienes sobre la población de gatos de la isla de la PIF, una enfermedad sistémica causada por una mutación del coronavirus felino (FCoV), y que se propaga con presteza entre gatos jóvenes o inmunodeprimidos.

Otro voluntario, Metin Türkmenoğlu, asegura que “7 de cada 10 gatos en la isla están muriendo de PIF”. “Cada año, mueren en Büyükada entre 450 y 500 gatos. Pero durante los primeros cinco meses de este año, el número de gatos muertos supera los 700”, afirma Türkmenoğlu: es aseverar, casi 3 veces más que la guarismo de muertes regular para todo el año en la zona.

Una vez el micho enferma, la crimen es segura

Ante esta preocupante situación, asociaciones como la ya mencionada Sociedad de Rescate Animal de Büyükada están tratando de contener la expansión de la pandemia creando una especie de “salas de cuarentena” donde aislar y cuidar a los felinos que caen enfermos de PIF. El problema, es el billete: aunque existen vacunas y tests para el coronavirus felino, son tremendamente caros.

“Le puse la vacuna a 3 de mis gatos, pero tuve que pagar una fortuna. Estamos muy desesperados… La gente está buscando maneras de poder pagar los medicamentos: muchos, entre ellos yo misma, hemos tenido que pedir un préstamo al banco (para poder pagarlos)”, relata Sipahioğlu. Algunos propietarios de gatos en la isla han tenido incluso que “vender sus segundas residencias” para poder excluir a sus gatos, añade.

El problema de esta enfermedad causada por el coronavirus felino es que, una vez el micho resulta infectado, “la muerte ocurre en el 100% de los casos”, subraya Celal Karabulut, un veterinario de la isla. Esto se debe principalmente a que la enfermedad actúa rápido, y no existe una cura 100% efectiva. “Una vez la enfermedad afecta al gato, el daño ya está hecho”, explica.

Al ser preguntado por si existe posibilidad de que gatos infectados contagien a humanos, avala con un tajante “No”; en verdad, el coronavirus felino afecta exclusivamente a los gatos, y a ninguna otra especie. Las infecciones se producen principalmente en zonas donde los gatos se reúnen, ya sea para yantar o para defecar: se calcula que 1 de cada 3 gatos contagiados eliminan el virus por las heces.

Ahondando en las características de este virus que parece estar matando a cientos de gatos en Estambul, el veterinario indica que el virus es harto frágil y no sobrevive en el foráneo durante más allá de 24 ó 36 horas, si proporcionadamente las bajas temperaturas pueden ayudar a que sobreviva incluso durante meses en invierno. Al igual que ocurre con el coronavirus que ha afectado a los humanos en los dos últimos abriles de pandemia, el coronavirus felino puede transmitirse por contacto con ropa u objetos infectados, pero no sobrevive más de unas pocas horas en ellos.

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