Los datos de la momento 1 de la Liga Profesional: mayoría de empates, pocos goles y dos finales calientes

La primera momento de la Liga Profesional se cerró este lunes con dos partidos que no rompieron el molde de lo que ocurrió desde el viernes en cada una de las canchas del país. Quizás por el inconsciente de que desde este certamen hay otra vez descensos, predominaron los duelos apretados, donde ningún equipo regaló falta y, en consiguiente, se convirtieron pocos goles. De los 14 encuentros que se desarrollaron, siete acabaron en igualada: hubo cinco 1 a 1 y dos 0 a 0. Se macaron 29 tantos, una media de al punto que 2,07 por cada 90 minutos, por 29 jugadores porque ningún se dio el ostentación de arranca la competencia con un doblete o hat-trick.

Fueron tan parejos los duelos que solo Racing y Talleres de Córdoba obtuvieron más de un gol de diferencia en sus triunfos 2 a 0 a Huracán y Sarmiento de Junín, respectivamente. El resto de los vencedores (Boca, Argentinos Juniors, Tigre, Platense y Newell’s) lo hicieron por la mínima distancia. También prevalecieron las localías porque los únicos que celebraron a domicilio fueron la Lepra delante el Taladro y Tigre frente a Unión en Santa Fe.

En La Bombonera, Boca empezó con el pie derecho ante Arsenal aunque formó con mayoría de suplentes
En La Bombonera, Boca empezó con el pie derecho delante Arsenal aunque formó con mayoría de suplentesFabián Marelli – LA NACION

No hubo goles que se recordarán en el tiempo por su belleza. De hecho, seis fueron de penal. Sí se pueden destacar dos tantos por sus definiciones pero, sobre todo, por sus jugadas. Uno de ellos fue el 1 a 0 parcial de Talleres de Córdoba sobre Sarmiento de Junín convertido por Federico Girotti, quien recibió el balón en la medialuna del radio, de frente al curvatura y sacó un robusto derechazo que se metió pegado al palo izquierdo de Sebastián Meza.

En La Bombonera, el segundo tanto de Boca Juniors nació de una buena mano individual de Exequiel Zeballos, quien encaró de derecha izquierda, se sacó de encima varios rivales y, sin mirar, cruzó la pelota para Sebastián Villa quien, sobre la diámetro del radio, acomodó su cuerpo, remató cruzado rasante al segundo palo y dejó sin respuesta al guardameta Alejandro Medina.

Sobre el final del igualada sin goles entre Defensa y Justicia-River los entrenadores de entreambos equipos protagonizaron un picante cruce, que siguió en la zona de vestuarios luego del partido y testigos aseguraron que “casi se van a las manos”.

Lo que desencadenó la pelea entre Sebastián Beccacece y Marcelo Gallardo fue que el primero intentó tapar un pegado de un participante del Millonario para que se haga una sustitución. El director técnico del relación visitante explotó y, mientras le reclamaba al cuarto árbitro, increpó al preparador del Halcón mientras se retiraba de la cancha por poseer sido expulsado. Este que no se quedó callado y le respondió con un “qué te pasa, ¿vos quién sos?”. Ambos pusieron paños fríos en declaraciones posteriores, pero todo quedó registrado por las cámaras de la televisión.

Una vez que el árbitro Patricio Lousteau marcó el final en el estadio Uno, Rodrigo Rey miró a la hinchada de Estudiantes, aplaudió, los saludó y se golpeó el pecho exacto en el escudo de Gimnasia, lo que generó el enojo de los futbolista del Pincha y se armó un tumulto en inmediaciones del curvatura.

Luego el concurrencia, el ex-Godoy Cruz explicó: “Lo que hice fue, buscar mi agua, saludar e irme, no putee a nadie, no les dije nada”. Y agregó: “Hubo maltrato de la gente, maldad de tirar cosas por el tiempo. Meterse en cierta forma con una dificultad que yo tengo desde chico, son cosas que no van, son cosas que no suman como sociedad, que no le suman con nuestro fútbol. Que te puteen, bueno sí, pero hay cosas que no va, y más cuando viene de la maldad, no está bueno, nunca, ni conmigo ni con nadie porque el fútbol es otra cosa”.

Rey había contado tiempo antes su disfluencia en una entrevista que brindo a TyC Sports: “El tema del habla lo traigo desde chico y convivo con esto día a día. Es una disfluencia, que algunos días está y otros no, lo principal es que nunca me frenó a nada. Pienso las cosas más rápido de lo que las digo. Pienso 20 cosas y después cuando las quiero decir como que me trabo. Es eso, es una traba, no repito lo que digo. Vengo con el diálogo pero mi cabeza quiere ir más rápido que mi boca. En los momentos que estoy con más presión o más líos, me trabo más. Cuando veo que me trabo en una palabra, trato de buscar un sinónimo y eso me saca”.

Jueves 9

Viernes 10

Sábado 11

Domingo 12

Leave a Comment