Hardspace Shipbreaker, estudio y opiniones del solaz para PC, PS4 y Xbox One

No son pocos los videojuegos que nos dan privilegio para construir cualquier alienación que se nos pase por la cabecera pero… ¿y si cambiamos la perspectiva? ¿Y si en espacio de crear te dedicas a destruir? Esta es la premisa de Hardspace Shipbreaker, un videojuego que nos pone en la piel de un un trabajador que se dedica a desguazar gigantescas naves espaciales. Y ya os adelantamos que en este estudio vamos a platicar de uno de los mejores y más originales juegos que se han estrenado en 2022.

Seguro que muchos habéis intentado construir infinidad de naves conocidas de la ciencia ficción en juegos como Space Engineers o incluso en Minecraft -aunque en este no sean funcionales-, pero a la hora de desguazarlas para disfrutar sus materiales no creo que consideraseis si era lo más prudente quitar primero la fuente de energía a los cables para evitar electrocutaros, o aseguraros de que la presión era la misma tanto en el habitáculo del transporte como en el exógeno para precaver una descompresión explosiva que pueda mataros. ¿A que no? Pues eso es exactamente lo que nos propone Hardspace Shipbreaker, un solaz desarrollado por BlackBird Studios -desarrolladora compuesta de varios ex de Relic Entertainment y autores entre otros de la dinastía Homeworld- que nos pone en la piel de un desguazador de naves que trabaja para la corporación Lynx con el objetivo de saldar la astronómica deuda que supone entrar a trabajar para ellos y que permite permanecer a nuestros seres queridos en la Tierra a costa -literalmente- de nuestra vida.

Los más veteranos y cinéfilos recordarán la última película de animación que dirigió Don Bluth, Titan A.E., en la que tras su ingreso vemos cómo el protagonista, Kale, está condenado a comportarse como un ciudadano de segunda clase desguazando naves para ganarse la vida. En esencia, el planteamiento de Hardspace: Shipbreaker es el mismo, y de hecho los pocos segundos que vemos en esa decorado del film del ex dibujante de Disney podrían representar perfectamente la premisa del solaz, aunque ni de acullá es tan simple, y este solaz de ”deconstrucción” se construye con la próximo historia. En el siglo XXIV la humanidad se ha expandido a las estrellas y grandes megacorporaciones han sustituido a los gobiernos como los principales poderes para ejecutar el bienestar y el crecimiento de nuestra especie. En este contexto, la longevo parte de la población dedica su vida de una forma u otra al “trabajo duro” que ofrecen estas megacorporaciones para poder seguir delante. Una de estas empresas es Lynx, la principal responsable del crecimiento del delirio interestelar.

Nosotros, como un trabajador más de entre billones, tenemos una grupo que atender y somos aceptados en el software de desguace de la empresa. A cambio de manutención para nuestros seres queridos somos enviados al espacio a uno de los muchos puestos de desmantelamiento que tiene la empresa.

La antítesis de los videojuegos de construcción

Aquí desarrollaremos nuestra profesión, y para comprobar de que cumplimos con nuestras cuotas, Lynx emplea un sistema que ”garantiza” la eficiencia de sus trabajadores: la crimen y clonación. Nada más asistir a nuestro nuevo puesto de trabajo somos “replicados” a costa de nuestro cuerpo diferente. El proposito de Lynx es que así amorticemos nuestra capacidad de trabajo y aprendamos cosas en el caso de caducar durante el desempeño de nuestra tarea. ¿Y dónde está la pega? En que para saldar nuestra deuda y poder tener ganancias para nosotros y recuperar nuestra privilegio financiera debemos abonar con nuestro trabajo la cantidad de más de 1.200 millones de créditos. Como desguazadores de naves será nuestra responsabilidad el desmantelar las naves que Lynx tenga en su inventario de pedidos y reutilizar cuantos más materiales mejor. Tendremos que pagarnos las mejoras de las herramientas, oxígeno y combustible y caducar lo menos posible para no incrementar más lo que ya debemos.

A grandes rasgos este es el planteamiento principal del solaz, el cual tiene algunas subtramas o detalles adicionales en forma de conversaciones con nuestros compañeros de ahogo por la radiodifusión o gracias a correos electrónicos que recibimos, entre otros, del sindicato (ilegal) de trabajadores, o archivos que podemos recuperar de las distintas naves que desguacemos. En este punto, lo que más me ha llamado la atención es lo admisiblemente construidos e interpretados que están los personajes que, adicionalmente, son los que nos dan pinceladas sobre la historia de Lynx y sobre el trato casi de esclavos que reciben. Me ha gustado mucho igualmente el hecho de que haya personajes menos escrupulosos que nos controlan, y se dejan deducir ciertas tramas que indican lo turbio de este negocio. No es poco que caiga en el argumento moralista, sino que pone de relieve una triste existencia: que la profesión de desguazador es muy peligrosa y puede ser muy esclava. Pero a pesar de este planteamiento apesadumbrado, lo que nos ofrece el solaz es una jugabilidad proporcionado diferente y más prestada al puzle, el desafío y la exploración minuciosa de lo que inicialmente pueda parecer.

Hardspace Shipbreaker PC

A la hora de aventurar, Shipbreakers es un solaz en el que tenemos que asimilar economizar muy admisiblemente nuestro tiempo y bienes y cumplir las cuotas en turnos de 15 minutos, los cuales le cuestan cuartos a la empresa, y por ende a nosotros. Inicialmente puede parecer proporcionado tiempo, pero cuando empezamos a cortar y desmontar nuestras primeras chatarras vemos que no es tan practicable. Hay que comprobar qué materiales pueden ir al horno, al reciclador o la barcaza de reaprovechamiento, y mientras nos desplazamos por el malogrado de la plataforma gastamos combustible y oxígeno. Sin contar consumibles para nuestra útil de gracia o durabilidad de nuestro visor que nos permite identificar puntos de corte, conductos de combustible activos, reactores, zonas presurizadas etc. El objetivo es cumplir con el desguace y utilización de las piezas y componentes de la nave de la forma más efectivo y rápida para que al finalizar el turno no se nos haga longevo la deuda.

La profesión de desguazador es muy peligrosa y puede ser muy esclavaConseguir que nuestro vaivén acabe en positivo ya es todo un logro al ser muchos los factores que nos impiden trabajar rápido. Cada nave tiene su propia disposición interna de componentes, y la forma en que que cortemos, desconectemos o saquemos piezas de ella igual funciona para una, pero si hacemos lo mismo en otra, a lo peor acabamos muertos (engrosando aún más nuestra deuda al tener que clonarnos otra vez). Esto hace que pese a que haya un número finito de modelos a desguazar, debemos estudiar muy admisiblemente cómo hacerlo. Ir a lo alienado con el cortador o abriendo puertas sin igualar presiones puede provocar incendios, sobrecargas o descompresiones que destruyan -que no desguacen- componentes muy valiosos, además de que podrían empujarnos a nosotros a uno de los hornos o recicladores, romper nuestro casco o abrasarnos por infracción del fuego que hemos prendido al cortar una tubería de combustible aún conectada. O simplemente asfixiarnos por error de oxígeno o finalizar a la deriva en el espacio al quedarnos sin combustible si descuidamos los tiempos.

Pero es esa complejidad en la planificación y ejecución de nuestro trabajo lo que lo hace tan adictivo. Adicionalmente, en cada nave que empecemos a desguazar pueden activo piezas que se consideran basura pero que les podemos encontrar uso, ya sea para engalanar el habitáculo que tenemos para descansar y acoger correos, o para utilizar como recambios en una nave que queremos construir cuando saldemos la deuda con la empresa. También podemos encontrar archivos de datos que deberemos restaurar para conocer mejor la historia del solaz. El único problema de estas mecánicas es que son excesivamente aleatorias y puedes trabajar en varias naves sin encontrar ausencia nuevo o aprovechable.

Hardspace Shipbreaker

Conseguir que nuestro vaivén acabe en positivo ya es todo un logroEl cuartos que debemos adicionalmente no es nuestra única preocupación, ya que a medida que completamos encargos iremos recibiendo ”tokens” de la empresa que nos darán golpe a un longevo catálogo de naves a desguazar, mejoras de nuestro equipo para no tener que ponerse tanto en reponer bienes, versiones mejoradas del cortador o el gracia para aguantar objetos de más masa y valía y otras ventajas. Y serán imprescindibles ya que las naves más grandes a las que podemos tener golpe -y a la par las más lucrativas- requieren de material especializado, aunque los peligros y riesgos que entrañan desguazarlas son mayores y requieren de más turnos.

Aunque no sea imprescindible disfrutar el 100% de la nave, es importante ya que el cuartos es en esencia lo que nos permite comprar esas mejoras y algunas nuevas herramientas (mis preferidas son las cargas de demolición). Pero la auténtica gracia del solaz está en cómo consigue replicar los peligros de la monotonía en el trabajo. En mis 30 horas de solaz he muerto varias veces más por exceso de confianza que por cometer errores de novato. El estar haciendo cortes, sacando materiales reutilizables o desconectando reactores una y otra vez hace que a veces pongamos el ”piloto mecánico” y al rato cometamos un error que destruya un componente muy valioso que ya no saldará parte de nuestra deuda, o que directamente nos mate. Un peligro al que se exponen igualmente, y aquí está el mensaje del solaz, todas aquellas personas que alguna vez se han dedicado a este peligroso negocio en la vida auténtico, salvando las distancias de no hacerlo en el espacio claro.

Hardspace Shipbreaker PC

Una vez completada la campaña, existe la posibilidad de aventurar en un modo huido sin historia en el que probarnos a nosotros mismos para asimilar cuánto podemos tardar en desguazar determinada nave con opción “multijugador” pero es básicamente una partida regular en la que competimos con otros para ver quién trabaja más rápido y mejor a lo espacioso de varios turnos. Por desgracia, no hay mucho más pasados estos puntos en cuanto a lo que el solaz puede ofrecer, pero es la experiencia y la trama lo que lo hacen tan atractivo, y la aleatoriedad en la disposición interna de las naves puede hacer que queramos retornar al poco tiempo para probar nuestra capacidad y eficiencia a la hora de desmontar naves. También existen varios modos de dificultad: uno llamado turno despejado sin restricciones de tiempo o bienes; el principal o ”modo regular” con resurrecciones infinitas pero tiempo y bienes finitos; el ”Limitado” con sólo 20 resurrecciones, y el ”Sin Resurecciones”, o sea “hombre de hierro” con una sola vida.

La complejidad en la planificación y ejecución de nuestro trabajo es lo que lo hace tan adictivo En cuanto a su apartado técnico, BlackBird Studios ha hecho un gran trabajo replicando lo mejor posible las condiciones de trabajo en compostura cero. El atmósfera en el que trabajamos, aunque sea siempre el mismo, ayuda a la sensación de inmersión. Destacar los bienes de luz o el uso de las refracciones que podemos ver mientras trabajamos en las naves, o el diseño de estas, que muchos reconocerán como derivados o inspirados en algunas unidades de los dos primeros Homeworlds pese a tener espacio en otro tiempo y universo. Sobre su estabilidad, puede que a veces os dé algún empujón, pero se deja aventurar y es estable, con lo cual, han sabido optimizarlo y actualizarlo admisiblemente hasta su salida oficial, con unos requisitos mayormente modestos que hacen que esté al ámbito de casi cualquier beneficiario que quiera probar este atípico título que adicionalmente, se vende a precio estrecho.

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